Argentina y su dependencia de las materias primas

 El año arrancó de la peor manera en materia de generación de divisas: el saldo comercial sufrió un desplome del 90%, marcando así el inicio más flojo en más de una década. Analistas advierten por el escaso impacto de la devaluación de enero y por la creciente “sojadependencia”

Por Juan Diego Wasilevsky. La administración kirchnerista, el 2014 había arrancado con muchas urgencias en materia dedivisas, pero también con algunas variables que parecían jugarle a favor. El incremento de la producción de gas y petróleo por parte de YPF, la mayor cosecha de soja, el sostenimiento de los precios internacionales y hasta la devaluación de enero -que le dio algo de competitividad a los productos nacionales-, hacían prever una mejora en la generación de dólares,claves para sostener las alicaídas reservas del Banco Central.

Cabe recordar que el 2013 había sido crítico en ese sentido: la última gran fuente de billetes verdes del modelo, el saldo comercial -es decir, la diferencia entre las divisas ingresadas por exportaciones restadas las destinadas a importaciones-, se mostró anémico, dado que estuvo lejos de alcanzar los u$s10.000 millones, lo que constituyó la peor performance de toda la era K.

Pero el conjunto de variables anteriormente mencionadas, diseminó algo de optimismo entre funcionarios del Gobierno y consultoras para este año. De hecho, en algunas estimaciones de enero se llegó a especular con que en diciembre próximo se redondearía un superávit comercial acumulado superior a los u$s15.000 millones.

Sin embargo, los deseos oficiales están chocando contra la realidad: en el primer bimestre del año, la diferencia entre ventas y compras al mundo experimentó un inédito derrumbe del 90%. 

De hecho, considerando los magros u$s79 millones logrados entre enero y febrero y contrastándolos contra los u$s800 millones alcanzados en el mismo período del año pasado, se puede afirmar que el Gobierno al día de hoy prácticamente pudo contar apenas con un 10% de los dólares respecto del 2013 (ver gráfico). 

Incluso, los datos anticipados correspondientes al mes de marzo sobre el intercambio con Brasil -que explica más del 25% del total del comercio argentino- muestran resultados desalentadores: el superávit fue de apenas u$s35 millones, lo que implicó una contracción de casi 50%respecto al mismo período de 2013. 

La “sojadependencia”, potenciada al máximo
Al analizar la “pulverización” del superávit comercial a niveles mínimos, los analistas advierten que gran parte de los “motores” que antes lo alimentaban, actualmente están en franco declive.

Para Dante Sica, director de la consultora Abeceb, una de las causas por las cuales el Gobierno no puede garantizarse un elevado saldo de la balanza, como sí sucedió hasta 2012, está vinculado con “la creciente dependencia que tiene el complejo exportador de las commoditiesagrícolas, en especial la soja“, en paralelo al “desaporte” que vienen generando otros dos grandes rubros: el industrial y el energético

De hecho, actualmente un 60% de las exportaciones provienen del sector agroalimentario, y nada menos que 30% dependen del complejo sojero.

El problema es que, para este año, si bien se espera una buena cosecha, la misma no será récord: desde Fundación Mediterránea estiman que el flujo por ventas agrícolas será de u$s31.000 millones, u$s1.000 millones menos que lo alcanzado en 2013, básicamente porque lamayor campaña sojera no alcanzará para compensar las fuertes mermas en maíz, cebada o biodiesel.

En este contexto, el ritmo de liquidación de divisas por parte de las cerealeras exhibió unimportante repunte en las últimas semanas, ubicándose un 17% por encima de los valores del año pasado. Sin embargo, el nivel actual no es muy superior al logrado en el mismo período de2011, con el agravante de que las necesidades fiscales en la actualidad son más críticas.

“Tarifazo” no mata importaciones
Entre los problemas con los que cada año se topa el Gobierno para cuidar el saldo comercial, los expertos señalan la errada política energética, que condujo a una reversión del superávit sectorial, que registró en 2013 un rojo histórico de más deu$s6.000 millones.

Así las cosas, según cálculos de Constanza Pérez Aquino, economista de Fundación Mediterránea, “las importaciones energéticas actualmente se llevan la mitad de las liquidaciones de dólares de la agroindustria“.

La experta agregó que, pese a la recuperación de los precios de las materias primas agrícolasen este último lapso, dicha mejora no alcanza para equilibrar las cuentas: en el arranque de 2014, una tonelada de soja permitía adquirir 5 barriles de petróleo, casi 2,5% menos que elpromedio de los últimos diez años.

Un punto central de la estrategia oficial en su plan por corregir algunos de los desfasajes que azotan a la economía, es la de suprimir paulatinamente los subsidios a los servicios públicos.

Según Ramiro Castiñeira, analista de Econométrica, las mayores erogaciones que deberán realizar las familias impactarán en la demanda, lo que teóricamente se debería traducir en unamenor necesidad de importaciones de energía.

El analista estima que por cada 100% de aumento real de tarifas, las compras al exterior tendrían que descender unos u$s700 millones.

El problema es que, según Castiñeira, pese a los esfuerzos de YPF, la producción energética de la Argentina seguirá en baja, por lo cual este año se deberán destinar más de u$s12.000 millones para cubrir importaciones, un 7% más que en 2013. 

Devaluación: poco impacto 
Tras el salto del dólar que tuvo lugar en enero, según cálculos de Fundación Mediterránea, el tipo de cambio para las compañías nacionales en términos reales -es decir, considerando la inflación argentina y la de Estados Unidos- pasó a ser similar al de noviembre de 2010. 

“Es decir que se corrigió algo más de tres años de atraso“, destacaron desde la consultora.

En tanto, respecto a Brasil, los analistas estimaron que “la mejora llevó el tipo de cambio a losniveles de abril de 2012, una corrección menor porque el país vecino también depreció su moneda”.

Sin embargo, el cálculo de los economistas es que, por la fuerte presión inflacionaria, en marzoya se había perdido la mitad de esa mejora, la cual se irá extinguiendo completamente hacia elinicio del segundo semestre, de no mediar nuevas correcciones cambiarias. 

Más allá de este “respiro”, un dato clave es el escaso impacto exportador que está teniendo lacorrección cambiaria en algunos sectores clave para la economía argentina, como el cárnico,frutíhortícola vitivinícola

Según un relevamiento de Fundación Mediterránea, de 21 sectores estratégicos, apenas 4 mostraron una mejora en la competitividad tras el salto del billete verde.

Un caso paradigmático es el de la carne: en los últimos tres años, el aporte de este rubro a la balanza comercial fue de un promedio de u$s1.000 millones.

Sin embargo, desde Fundación Mediterránea advirtieron que si el Gobierno no hubiese avanzado con medidas de sesgo antiexportador, en los últimos cuatro años esta actividad podría haber generado envíos al mundo por un valor promedio de u$s2.500 millones en cada período.

Así las cosas, consideraron que desde 2010 a esta parte, el sector cárnico habría aportado cerca de u$s6.000 millones extra a la balanza comercial.

Industria: rojo histórico
Paralelamente, las exportaciones de materias primas sirvieron “para compensar el creciente déficit de la industria, asociado a la demanda local de insumos, piezas y máquinas“, destacaron desde Abeceb, tal como sucedió con el sector automotriz, que el año pasado generó un rojo histórico de u$s9.000 millones. 

Sin embargo, dicho rubro fue sólo la “punta del iceberg” del enorme rojo del Made in Argentina en general, que en 2013 -contabilizando todos los sectores- alcanzó la friolera de u$s35.000 milllones, unos u$s3.200 millones más que en el período anterior.

Esta sangría que se produce cada año y que supera con creces incluso las propias reservas que hoy están en poder del Central, dejan en evidencia las enormes limitaciones del plan oficial desustitución de importaciones.

Por lo pronto, analistas esperan que este año dicho rojo caiga y no se acentúe. Pero más que por méritos de las empresas locales, las causas serán el menor ritmo de actividad esperado, lo que impactará negativamente en las ventas de autos o de electrónica, dos de los principales generadores del déficit.

La “década ganada”… de América latina
Un punto clave al analizar la evolución del superávit comercial, es poner en contexto en qué medida la Argentina logró capitalizar el “viento de cola” que primó durante buena parte de los últimos diez años en la región. 

En este sentido, Marcelo Elizondo, ex director de Fundación ExportAr, aseguró que “la década ganada de Sudamérica, fue una década perdida para la Argentina”.

¿La razón? Según un análisis de su consultora, Desarrollo de Negocios Internacionales, entre2003 -al comienzo del “súper ciclo” de precios de commodities- hasta 2013, las exportaciones albicelestes fueron las que menos crecieron en toda la región, tal como se puede observar en el siguiente cuadro:

A la hora de analizar las causas que llevaron a esta muy pobre performance frente a la exhibida por otros países de América latina, Elizondo hizo referencia a un cúmulo de variables:

1. Inestabilidad en marcos de referencia normativopolítico económico.
2. Pérdida creciente de competitividad cambiaria.
3. Deficiente oferta de financiamiento.
4. Aislamiento internacional, que dificulta el desarrollo para empresas. 
5. Baja tasa de inversión productiva.
6. Alta presión fiscal.
7. Creciente inflación.
8. Agotamiento de la infraestructura.
9. Dificultad en el acceso a insumos y bienes de capital por restricciones comerciales.
10. Creciente pérdida de reputación en el mundo.

De cara a lo que resta del año, desde Abeceb estiman que, sólo de la mano de una contracción de la economía y de la actividad industrial, el Gobierno podría repetir el superávit del año pasado, del orden de los u$s9.000 millones.

Esto, explicado más por la menor demanda de insumos y componentes para las empresas locales que por una mayor agresividad comercial y exportaciones crecientes.

Sin embargo, en un contexto de mayores necesidades fiscales, esta cifra luce un tanto exigua.

Al respecto, Sica hizo referencia a que, pese a que la cosecha de la oleaginosa está cerca del récord histórico y que los precios actuales son atractivos, esto sólo serviría para traer un “alivio estacional”.

“Los dólares de la soja no serán suficientes para ´salvar´ el año, dado que luego de agosto las restricciones de divisas seguirán estando presentes, por lo que no es razonable esperar un escenario más holgado”, concluyó. 

China, Brasil y el “imperialismo de las materias primas”. Entrevista al ex embajador Diego Guelar

LPO. La oficina ubicada a pasos de la Plaza San Martín tiene esa elegancia francesa de la Buenos Aires de antes. Pisos de pinotea, tapices europeos y mapas de la época de la colonia. Diego Guelar acaba de publicar un libro que repasa de manera exhaustiva el desembarco de China en América del Sur. El texto es a la vez inquietante y optimista. Guelar insiste en subrayar la necesidad de unir la región detrás de Brasil para dar vuelta una relación comercial muy desigual y básicamente de naturaleza “extractiva”. Cree que la oportunidad es inmensa, pero sino se equilibra la relación “Mis nietos van a estar combatiendo el imperialismo chino, como nosotros hicimos con Estados Unidos”.

Ex embajador ante la Unión Europea, Brasil y Estados Unidos durante el menemismo, es hoy asesor en relaciones internacionales de Mauricio Macri. Elegante y conversador, elude cuidadosamente cargar las tintas sobre el kirchnerismo, aunque sus juicios sobre el lugar que ocupa hoy la Argentina en el mundo son implacables y acaso desoladores.

¿Que opina de ese nuevo lugar común que afirma “China puede ser o es para Argentina, lo que Inglaterra fue en el siglo 19”? 

Es como decir, si mi abuela tuviese rueditas sería una bicicleta. No se puede comparar situaciones historicas diferentes. En aquel entonces veníamos de una potencia colonial que nos dio origen, España, que luego fue reemplazada en lo económico por Inglaterra y después por Estados Unidos. En todo caso la pregunta es si China va a reemplazar el rol que tuvo Estados Unidos en la región. Yo diría que hay componentes muy distintos. China no aparece como una potencia hegemónica, viene a aprovisionarse, el gran flujo con la región es hierro, soja, cobre, petrolero y ahora también empiezan con bauxita en Guyana y Surinam. Es el abastecimiento de una Nación que pronto alcanzará los 1500 millones de habitantes.

¿Ese mercado extraordinario no es a la vez una oportunidad y el riesgo de una dependencia? 

Sin lugar a duda hay una dependencia. Pero ya no estamos en la época colonial, el mundo ya no se piensa en términos coloniales sino globales. Lo que nos está faltando es la respuesta en bloque de la UNSAUR para negociar con China. No como iguales, pero al menos con la suficiente masa crítica para entablar una negociación.

Usted en su libro acepta en ese sentido que Brasil debe ser el líder de ese bloque 

Si, pero hablo de un Brasil comprometido con liderar y cumpliendo un rol democrático, no imperial. Simplemente por su masa crítica de población y territorio ellos son los que deben ejercer ese rol.

O sea que da por superado el debate sobre someterse o no al liderazgo brasileño

Al revés, yo los critico por su falta de liderazgo. Pido más liderazgo, porque estamos ya demorados en avanzar hacia la construcción de un bloque que negocie con China antes que sea tarde y estoy hablando de un proceso que se define en los próximos cinco años, después ya será tarde. Errores políticos de Brasil han permitido una fractura entre la alianza del Pacífico y Brasil, que se quedo con Venezuela y Argentina. México avanzó por esa falta de liderazgo y armó una alianza con Perú, Colombia y Chile, que son países del área sudamericana y que naturalmente debería liderar Brasil

Sin embargo, en la clase política argentina no comparten esa certeza sobre la inevitabilidad del liderazgo brasileño…

Hoy estamos a la deriva, Argentina no es una actor importante ni en la región ni el mundo. Forma parte de nuestra decadencia de las últimas décadas y esta ha permitido que los actores globales no tengan ni siquiera en cuenta el rol de la Argentina. Nosotros tenemos que subirnos al carro, pero pensar en un proyecto Pacífico sin Brasil es una estupidez. Brasil tiene como principal socio comercial a China. Entonces hacer una alianza del Pacífico sin Brasil es una locura. Lo lógico, viendo Sudamérica, es que sea bioceaniaca con una posibilidad de desarrollo en el Pacífico mayor que en el Atlántico, porque las relaciones con Europa y Estados Unidos ya no tienen dinamismo.

En su libro afirma que la relación con estos viejos socios comerciales hoy están limitadas por las inflexibilidades de sus propias economías…

Exacto, cuando vos ves nuestra estructura productiva y ves las prioridades de Europa o Estados Unidos las oportunidades que tenemos en esos mercados son pocas. Si ponemos 1000% de esfuerzo, aumentamos 1% el comercio. 

Así como habla de un polo Latinoamericano liderado por Brasil, menciona en un futuro próximo otro que va desde Panamá hasta Canadá liderado por Estados Unidos ¿De verdad cree que Estados Unidos va a desentenderse de Sudamérica y dejar que China sea la potencia gravitante en la región? 

Yo no creo en las teorías conspirativas. La realidad es que el Mar Caribe es el sur de Norteamérica y el norte de Norteamérica es Canadá. Hay una realidad norteamericana y una realidad europea. Claramente Sudamérica no está en Norteamérica ni en Europa. Entonces no es que esté bien o mal, es simplemente donde está nuestra casa. Si vivís en Lomas de Zamora no sos vecino de alguien que vive en San Isidro. Y no es una cuestión filosófica. Sudamérica tiene una masa crítica propia. De recursos, de educación, hoy de desarrollo institucional, pero todavía tiene que configurarse a sí misma.

 Lo que enuncia parece una revisión crítica de las relaciones carnales, de la alianza con Estados Unidos que quiso hacer Menem…

 Eso fue un error histórico. No se puede pensar la Argentina como si fuese México, pretender competir con México en la relación con Estados Unidos es una ridiculez. Lo discutí siendo embajador en Estados Unidos, en aquel momento yo recibo una carpeta de la propia Cancillería que dice que podíamos tener una relaci2ón más intensa que México con Norteamérica. Era un error que se constataba con sólo mirar el mapa. “Las relaciones carnales fueron un error histórico. No se puede pensar la Argentina como si fuese México. Lo discutí siendo embajador en Estados Unidos, en aquel momento yo recibo una carpeta de la propia Cancillería que dice que podíamos tener una relación más intensa que México con Norteamérica. Era un error que se constataba con sólo mirar el mapa.”

 ¿Entonces cree que Estados Unidos va a permitir esta doble cesión del liderazgo: Primero a Brasil y después China?

 No lo puede evitar, sólo hay que mirar los datos. Ver los números de las relaciones comerciales, el comercio entre China y América del Sur creció de 10.342 millones de dólares en 2002 a 167.162 millones en 2012. China ya es el primer socio comercial de Brasil, Chile y Perú y el segundo de Argentina, Colombia, Venezuela, Ecuador y Uruguay. La velocidad del proceso es imparable. Entonces la pregunta en todo caso es: ¿Nuestro interés cual tiene que ser? El equilibrio.

 ¿Vuelve una y otra vez a este concepto, qué tan grave es la situación actual?

 Hay un desequilibrio absoluto. Y eso es peligrosísimo. Si en los próximos 5 años (no hablo de los próximos 100), esta progresión continúa va a ser muy difícil negociar con China para cada uno de los países. Imposible. Porque no hay ninguna duda que ese ese el destino si yo te aprovisiono lo tecnológico y te de doy créditos que es a su vez, una forma de inversión, que es lo que hace China con la región a cambio de commodities. O sea te cambia financiamiento por petrolero, soja o hierro. ¿Pero le tenemos que pedir a los chinos que cambien? No, ellos no están haciendo ninguna cosa rara, imperial o colonial. Necesitan hierro, necesitan petróleo y lo pagan. Son muy buenos clientes y son exigentes en la negociación. Pero decir que esto es un fenómeno colonial no es correcto. Ahora, si no equilibramos esta relación, podemos ver el futuro en la Venezuela de hoy. China ya tiene prestados 45 mil millones de dólares a Venezuela. De hecho, suele afirmarse que en rigor el petróleo de Venezuela hoy es de China…

 La pregunta es entonces: ¿Qué va a pasar con China si Venezuela, el chavismo, enfrenta un quiebre político-institucional?

 Buena pregunta ¿Qué cree que puede pasar? Yo lo estoy viendo desde el punto de vista global, y me parece que en ese momento va a aparecer la política, el rol político de China en la región.Imagino que si su hipótesis se confirma, China no aceptará graciosamente que le desconozcan su deuda…

¿Exacto, qué van a hacer los chinos? ¿Le van a perdonar la deuda a Venezuela?

No. Hay que entender que estamos ante un fenómeno nuevo. Por eso el título del libro, que a algunos amigos chinos no les gustó -que originalmente era “El desembarco chino en América del sur”- se transformó en “La invasión silenciosa”. Es un título perfecto, porque todo esto que yo planteo está como intuido, pero cuando le ponés la dimensión económica, los números reales, decís: “Ah la pelota”. 

O sea, que esta China que aparece como un gigante benévolo, que se mete poco en las grandes peleas internacionales, en algún momento puede mostrar otra cara…

Va a aparecer. Lo que va a marcar la frontera es Venezuela. Con los números actuales, en Venezuela vamos a ver el primer conflicto grave entre EEUU y China. La política va a aparecer como consecuencia de los intereses chinos en la región. Hoy ya tienen una torta de más de 100 mil millones de dólares en la región, que si tienen que salir a defender políticamente, lo van a hacer. Y no le podemos pedir que no lo hagan. Hay que entender que en esta nueva realidad universalla integración sudamericana tiene como objetivo prioritario el equilibrio del sistema de relacionamiento con China. “La integración sudamericana tiene como objetivo prioritario el equilibrio del sistema de relacionamiento con China.”

 Se entiende la idea de equilibrar la relación con China, pero en los papeles eso sería aportarle más valor agregado a lo que vendemos. ¿Fácil de decir y dificil de hacer no?

 Yo hablo de ejemplos muy sencillos o primarios. Entre Brasil y Argentina somos grandes abastecedores de soja a China. ¿A donde va a esa soja? No va a los brotes de soja de los restaurantes de Pekín. Va como comida para los chanchos, que es la principal carne que consumen los chinos ¿Cual debería ser el objetivo de una negociación a largo plazo? Deberíamos a apuntar a un esquema de aquí a 10 años, incluya un tercio de cerdos, procesados con inversiones frigoríficas argentinas o chinas o mixtas o de un señor alemán. Es decir que produzcamos chanchos para venderle a los chinos. Después un tercio de alimento balanceado para esos chanchos y sólo un tercio de soja sin procesar.

 Suena muy lindo ¿Pero los chinos aceptan eso?

Para que lo acepten, por lo menos hay que plantearlo. Claro, pero miremos el caso del aceite de soja, ellos primero compraban el aceite y después empezaron a armar sus plantas, lo que es lógico, porque ellos quieren comprar la materia prima y guardarse el proceso industrial que genera empleo y valor agregado… Es lo interesante de este proceso, nos fuerza a hacer lo que tenemos que hacer. 

Pero podría ser que no lo hagamos, como tantas veces.

 Entonces, calavera no chilla. Los chinos están haciendo lo que nosotros queremos que hagan. No vienen con ejércitos, ni con curas, ni con adoctrinamiento, nada de eso. Vienen con plata para comprar lo que necesitan. Son buenos clientes. Punto. El desafío nuestro es estar a la altura de eso, de una relación que tiene un 20 o 30 por ciento anual de crecimiento en inversión y en comercio a nivel regional, algo inédito.

 Falta coordinación en la región para imponer un acuerdo de ese tipo…

Claro, no existe.

¿Porqué?

 Por la diferencia entre el discurso y la realidad que nos caracteriza, y estamos sobre todo ante una responsabilidad brasilera. Si hay algo para criticar no es el espíritu avasallante e imperial de los brasileros, sino su falta de iniciativa. Algunos como Kirchner pensaban que se podía salir de esa dinámica triangulando, es decir metiendo a México en la ecuación… Ahí también tenemos más discurso que realidad. Como aquellos que dicen: “Tenemos que tener una relación con India para equilibrar a China”. Puedo decir eso, pero la realidad del comercio, de los números, va por otro lado. Para que se entienda, los autos que los mexicanos mandan a Estados Unidos se hacen con componentes que vienen de China. O sea, México es parte de la relación de Estados Unidos con China. La realidad es esa y el esquema sudamericano no tiene nada que hacer ahí. 

¿Entonces, China puede ser un vehículo para alcanzar el desarrollo en la región?

 Eso depende de nosotros. China nos aporta un mercado súper dinámico con capacidad para abastecernos de muchas cosas, que ya no responde a la dinámica europea o americana que sólo nos deja un espacio marginal. Acá tenemos un mundo por descubrir.

 ¿Pero es posible que si no logramos transformar lo que le vendemos, se cumpla su profecía de ver a nuestros nietos pelear contra el “imperialismo chino”?

 Claro, nosotros producimos commodities, que tienen un bajo impacto en la creación de empleo urbano. En 15 años el 80 o 85 % de la población de Sudamérica va a estar en las ciudades. Hoy la producciones de soja, petróleo, hierro y cobre y bauxita no te genera la cantidad de empleo para mantener a 400 millones de habitantes que van a vivir en ciudades.

 ¿Nuestra clase dirigente está preparada para superar ese desafío?

 Yo creo que está funcionando mejor. Pero insisto, la clave es Brasil, por lo que significa ser el país central en el proyecto sudamericano. Chile, Paraguay, per se, no son países que tengan la masa crítica en el sentido geoestratégico para poder hacer que la federación de naciones sudamericana funcione como tal. La fuerza para plantear una negociación única debe surgir de Brasil. La economía, la política, no nacen de los arboles. Hay que tener una intencionalidad para construirla.

 Algunos, con algo de egocentrismo, dicen que en realidad esto no ocurre por culpa de la Argentina, porque somos terribles, porque rompemos los acuerdos. Somos un actor negativo, no hay ninguna duda. Pero hay otros factores. Por ejemplo, Perú y Colombia, que están enterrados en la discusión de la frontera marítima, hicieron una mesa de cobre para negociar con China y aquí nunca hubo una propuesta brasilera de sentarse con nosotros para armar una negociación sojera en conjunto hacia China. Una cosa es que nosotros hayamos sido un factor negativo, otra es que seamos el monopolio de lo negativo. Eso es por supuesto una exageración. Las equivocaciones de Brasil no las generamos nosotros, son de Brasil.

¿Es América Latina Materia-Prima dependiente para su desarrollo? ¿Está mal o hay que diversificar?

¿Por qué Chile regularmente se ubica en los primeros lugares de los ránkings económicos de Latinoamérica? La respuesta a esta pregunta está en una combinación de factores, pero hay algunos que son más obvios que otros: el buen manejo de los recursos naturales es uno de ellos.

Si bien una mayoría de países latinoamericanos han sido dotados con abundantes riquezas naturales -cobre en Chile, petróleo en Venezuela, plata en México y Perú – muy pocos han sabido sacar provecho de esa relación sin crear una dependencia.

Históricamente, Latinoamérica ha basado su crecimiento económico casi exclusivamente en la explotación de los recursos naturales, y eso ha provocado que en la actualidad muchos países de la región se encuentren con economías poco diversificadas y excesivamente dependientes de sus materias primas.

Nada menos que el 93% de la población de América Latina y el 97% de la actividad económica de la región reside en países que son exportadores netos de ‘commodities’, según el Banco Mundial.

La dependencia de la región en sus materias primas ha caído del 86% en los años setenta a poco más del 50% en los últimos años. Pero en contraste, los países del sudeste asiático redujeron esa relación del 94% al 30% en el mismo periodo.

En 2010, por ejemplo, casi una cuarta parte de los ingresos fiscales de los países de la región derivaban de las materias primas, en contraste con el 9% de los países desarrollados. Esto pone a la región a merced de las volatilidades de los mercados globales.

Pero esta “maldición” puede romperse sin conjuros ni pócimas, y un ejemplo claro es el caso de Chile que ha sabido capitalizar sus recursos y resguardarse de los vaivenes de la economía internacional.

Como el mayor exportador de cobre en el mundo, el país sureño basa dos tercios de su economía en este preciado metal. Un manejo adecuado de este recurso le ha permitido diversificar sus exportaciones, mantener un equilibrio en sus cuentas públicas y evitar endeudamiento externo.

Los excedentes en época de bonanzas ahorrados en un Fondo de Estabilización Económica y Social – que derivó del fondo de estabilización del cobre-, han ayudado a Chile a hacer frente sin muchos traumas a los shocks externos como el de 2008, y a su vez invertir en programas de reducción de la pobreza y fomento de la educación.

Este tipo de medidas, opinan los expertos, son necesarias y pueden ser fácilmente exportables a otros países de la región que se beneficien de sus recursos naturales de forma responsable y con perspectiva de futuro. 

“Si en los próximos años los países de la región no logran diversificar sus economías y que las empresas innoven más, aparte de crecer por debajo de sus posibilidades, dependerán de la volatilidad de los mercados externos”, afirma Jamele Rigolini, economista del Banco Mundial. 

Brasil busca la luz

Otro de los países que está tratando de superar esta dependencia generalizada de los recursos naturales es Brasil. Con su vasto territorio, un desarrollo agrícola que compite con las principales economías del mundo, y sus interminables recursos naturales y minerales, el gigante sudamericano sería un candidato típico a ser adepto de sus materias primas.

Pero consciente de este riesgo, Brasil está tratando de fomentar otros sectores para diversificar su economía. Muestra de ello es que, a parte de su pujante sector financiero, ha desarrollado con éxito la industria aeronáutica, automotriz o tecnológica. La empresa brasileña de aviones Embraer, por ejemplo, figura entre los cinco mayores fabricantes de aviones del mundo.

En esta lucha de la región por romper con la “maldición” de los recursos naturales y sacarles el máximo partido sin olvidar desarrollar otros sectores que diversifiquen las economías, también se encuentra Argentina, que recientemente lanzó una misión satelital.

En el Caribe, Jamaica está sumando esfuerzos para, a través de “Digital Jam”, convertirse en un hub tecnológico al servicio de la nueva economía digital, en un intento de emular al Silicon Valley californiano.

En la medida en que se apliquen buenas políticas públicas, la abundancia de recursos naturales, no necesita convertirse en una malsana dependencia de los mismos, según afirman los expertos.

La clave, entonces, reside en dos palabras: diversificación e innovación.

Robert Valls es productor online del Banco Mundial

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