Philips: consumo responsable y las ciudades sustentables

La innovación en una empresa de tecnología. Nuestra misión es mejorar la calidad de vida de las personas a través de la introducción de innovaciones significativas que sean importantes para la gente. Tenemos áreas vinculadas con la iluminación, con la salud y con el estilo de vida del consumidor. El desafío es englobar todo ello en la visión de la compañía, que es justamente brindar a la gente una solución que sea saludable y sustentable para su vida.

Programa EcoVision. Su visión nos permite tener un formato e indicadores de performance en sustentabilidad. Tiene 3 ejes: mejorar la eficiencia energética de nuestros productos (para consumir menos energía dando la misma prestación), el reciclado (vinculado a lo que se hace con los productos que van a nuestros talleres y no tienen un recambio, y también con cómo vamos introduciendo en los nuevos productos materiales reciclados), y el tercer eje es cómo medimos la dimensión social o saludable de nuestra propuesta de valor (para ver cómo tocamos la vida de la gente). Algunos datos: en 2011 reciclamos cerca de 7,5 toneladas de plástico y en 2012 reciclamos 13,2 toneladas.

Indicador global. En nuestra Visión hay un indicador global que refleja cuántas vidas mejoramos. De aquí al 2025 queremos poder mejorar la vida de 3 mil millones de personas. Hoy en día estamos en 1700 millones. Esta forma de medir el impacto de nuestras tecnologías en la gente es lo que hace darle mucha más fuerza a lo que proponemos dentro de nuestra Misión y Visión.

Incremento en la venta de productos sustentables. La sustentabilidad está en el ADN de la compañía. Nosotros somos sustentables por lo que le proponemos al consumidor. Concretamente hemos ido creciendo en el porcentaje de ventas de los denominados productos verdes, los cuales son productos que tienen mejoras en cuanto a su peso, su contenido de materiales peligrosos, su consumo de energía, su durabilidad y su packaging. Hemos visto que día a día a nivel global el consumidor va decidiendo consumir este tipo de productos en el sentido de un consumo responsable. Y aquí hay que tener presente la dimensión económica de esto: cuando un producto de los denominados verdes hace que uno pueda consumir mucha menos energía hay dos factores que entran en juego: las ventajas ambientales y las económicas. En este caso, lo ambiental y lo económico van de la mano. Y ahí están los pilares para que algo sea sustentable: lograrlo desde el punto de vista económico, ecológico, y social.

Ciudades habitables. Esta iniciativa comienza en el año 2010 cuando Philips decide entablar un diálogo sobre ciertos temas: la habitabilidad de las ciudades, qué soluciones se pueden dar desde la tecnología para poder enfrentar los problemas que están atravesando hoy las ciudades (energía, seguridad, acceso a la salud). Con este iniciativa buscamos incentivar el diálogo y tener un rol en él. Por ello, es importante ver ciudad por ciudad cuáles son las prioridades que hay y en función de eso tomar decisiones. El trabajo lo estamos replicando en distintas ciudades de latinoamérica.

Residuos de productos eléctricos y electrónicos. Nuestra información está disponible en internet. Pero lo más importante es lo que hacemos nivel compromiso: todos los productos que van a nuestros talleres y que después tienen que ser reemplazados o hay que disponerlos van a un proceso de reciclado. A través de nuestra red colaboramos para llegar a la meta de toneladas a reciclar que mencionamos anteriormente.

Mujica: “para vivir como un norteamericano, necesitaríamos 3 Planetas Tierra”

Imagen“Amigos todos, soy del Sur, vengo del Sur”, se presentó con simpleza el martes el presidente uruguayo José Mujica, sorprendiendo a la Asamblea General de la ONU con un discurso poético en el que destrozó al capitalismo salvaje y la situación mundial actual.

“Cargo con los millones de compatriotas pobres en las ciudades, páramos, selvas, pampas y socavones de la América Latina, patria común que está haciéndose”, afirmó Mujica, de 78 años, en la gran cita anual de las Naciones Unidas.

“Cargo con las culturas originarias aplastadas, con los restos del colonialismo en Malvinas, con bloqueos inútiles a ese caimán bajo el sol del Caribe que se llama Cuba. Cargo con las consecuencias de la vigilancia electrónica que no hace otra cosa que generar desconfianza”, agregó, enumerando algunas de las grandes cuestiones de la región.

Ante las miradas cómplices de las delegaciones latinoamericanas que ya lo conocen y la estupefacción de las de África, Medio Oriente o Asia, Mujica criticó el orden económico mundial actual con metáforas y no tanto. “Hemos sacrificado los viejos dioses inmateriales y ocupamos el templo con el dios mercado. Él nos organiza la economía, la política, los hábitos, la vida y hasta nos financia en cuotas y tarjetas la apariencia de felicidad”, afirmó.

“Parecería que hemos nacido sólo para consumir y consumir“, martilló, al mismo tiempo que señalaba que si la humanidad aspirase a “vivir como un norteamericano medio”, serían necesarios “tres planetas”.

“El hombrecito promedio de nuestras grandes ciudades deambula entre las financieras y el tedio rutinario de las oficinas, a veces atemperadas con aire acondicionado. Siempre sueña con las vacaciones y la libertad, siempre sueña con concluir las cuentas. Hasta que un día el corazón se para y adiós”, dijo. “Sería imperioso lograr grandes consensos para desatar solidaridad hacia los más oprimidos, castigar impositivamente el despilfarro y la especulación”, sostuvo Mujica, más como una expresión de deseo que como una propuesta.

Mujica, un ex guerrillero que sobrevivió a casi 14 años de cautiverio en manos de la dictadura militar (1973-1985), asumió en 2010 como el segundo presidente de izquierda en la historia de su país. El mandatario ha atraído la atención en el mundo por algunas medidas impulsadas por él o aprobadas en su gobierno como la legalización del aborto, el matrimonio igualitario, así como por el proyecto de legalización de marihuana.

Este singular cóctel ha hecho que figuras de la política y del espectáculo hayan citado y elogiado a Mujica, que en Nueva York debía ser seguido de cerca por el cineasta serbio Emir Kusturica, que filmará un documental sobre él.

Ante la ONU, el mandatario aseguró que la humanidad entró en otra época aceleradamente, “pero con políticos, atavíos culturales, partidos y jóvenes, todos viejos ante la pavorosa acumulación de cambios que ni siquiera podemos registrar”. “Tal vez nuestra visión es demasiado cruda, sin piedad”, admitió en una breve pausa a su devastador panorama.

Lo cierto es que nadie se salvó en su discurso, y si bien habló de la ONU como una organización “creada como una esperanza y un sueño de paz para la humanidad”, dijo que el planeta tiene “una democracia planetaria herida”.

El final de su alocución no fue mucho más optimista: “Necesitamos gobernarnos a nosotros mismos o sucumbiremos; sucumbiremos porque no somos capaces de estar a la altura de la civilización que en los hechos fuimos desarrollando. Éste es nuestro dilema”.

Necesitamos una Tierra y media en recursos naturales para vivir…

ImagenLa humanidad requiere un planeta y medio para satisfacer su demanda de recursos naturales renovables y muy probablemente requerirá de dos planetas enteros de aquí a mediados de este siglo, según la Red Global de la Huella Ecológica (GFN).

El hecho de que se estén usando o gastando los recursos naturales más rápido de lo que pueden ser repuestos es similar a tener gastos que exceden continuamente los ingresos, una manera de actuar que se ha vuelto hábito y cuyas consecuencias se hacen evidentes, en términos planetarios, a través de fenómenos como el cambio climático, recalca la entidad.

Déficit ecológico

La semana del 20 de agosto, concretamente el martes último, fue marcada por los especialistas como aquella en la que la población mundial ha consumido todo su “crédito” en término de materias primas que le ofrece la naturaleza, algunos renovables, como los alimentos; y otros no renovables, como las fuentes de energía fósil (petróleo y gas).

Durante cuatro meses y diez días que restan del año, el mundo vivirá en un “déficit ecológico”, gastando las reservas de recursos naturales locales y acumulando dióxido de carbono en la atmósfera imposible de ser reabsorbido.

No todos los países lo hacen tan mal y devoran más recursos de los que sus territorios producen y el caso de Australia es el más representativo pues su población sólo consume la mitad de lo que le ofrece el país.

En cambio, China necesitaría en realidad 2,5 Chinas para satisfacer su demanda de recursos naturales, Francia requeriría 1,6 países iguales a él; India, 1,8 ; Estados Unidos, 1,9; y Chile, 4.

El caso más extremo es el de Japón, pues para satisfacer -en términos ecológicos- la demanda anual de su población por recursos naturales se necesitarían otros 6 países iguales.

Además de la contaminación del medio ambiente, el ritmo desenfrenado de consumo está causando la muerte de los bosques, el colapso de la pesca, el aumento de los precios de las materias primas y, en casos algo extremos, revueltas sociales.

Fue 1987 el primer año en que la población mundial consumió una cantidad de recursos superior a la que la Tierra podía producir, pero entonces la fecha cayó el 19 de diciembre, lo que significa que cada año se ha adelantado.

Veinte años después, las necesidades de la población mundial superaban en un 30 por ciento lo que el planeta podía aportar y la tendencia se acentúa tanto por el crecimiento demográfico como por el aumento del consumo por habitante.naturales

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